Mi reencuentro con el ejercicio en serio comenzó hace un año y medio atrás gracias a mi mejor amiga que me motivo a meterme en su Gym, si bien no es el más completo ni tiene las máquinas más modernas, su ambiente me hizo prolongar mi estadía por mas tiempo del que pensaba: Lo esencial que se necesita para comenzar ingresar al mundo del fitness.

Comencé primero en elíptica, haciendo uno que otro abdominal, mirando a las máquinas como elemento de tortura y acudiendo a Yoga, al cabo de dos meses ya estaba en las clases de TRX que eran muy exigentes. ya que la clase necesita mucha resistencia. La primera vez que hice no aguante nisiquiera la media hora, ahora hasta tengo mi propio TRX el que llevo conmigo a todos mis viajes.

Por otro lado como mi intención era bajar mi porcentaje de grasa (que no era menor), me vi en la obligación de trotar (¡me quería mollir!), partí caminando a un ritmo medio debido a mi deplorable condición física, ahora ya corro hasta ¡60 min seguidos!.

Yoga, mi gran amor. Mi primer acercamiento fue dos años antes y no logré ninguna conexión, no se que cambio en mi, pero esta vez la unión fue inmediata, al poco tiempo de estar yendo al Yoga del Gym, empecé a averiguar más de el, veía videos, me compré libros, leía mucho en internet y me di cuenta que necesitaba que mi práctica fuera guiada por un profesional completo en el área, ahí decidí a ingresar a una escuela de Yoga Iyengar, rico pero muy relajado para mi personalidad, estuve ahí hasta mi gran lesión (más adelante hablaré de ese episodio de mi vida) y ahora estoy en una nueva escuela, especializada en el Yoga Ashtanga, mi pasión.

La verdad no me imagino mi vida sin deporte o sin el Yoga. Si aún no descubren que, algo es mejor que nada.

 

 

 

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